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Capítulo IX. La Idea de la Libertad.

Enlace al capítulo aquí¿Cómo impregnar nuestro acto individual de voluntad con el elemento ideal universal? Ya que el "acto volitivo" procede de la "organización humana" la pregunta anterior se puede descomponer en estas otras dos:

  • ¿Cuál es la relación entre el acto de conocer y la organización humana?
  •  ¿Cómo procede de la organización humana el acto volitivo?

 

En 1918 Rudolf Steiner añade un texto con el que introduce los elementos de partida para responder a la pregunta: ¿Cuál es la relación entre el acto de conocer y la organización humana? Ahora se trata de observar la relación del pensar con la organización psico-física.  La "esencia del pensar" es independiente del organismo físico pero actúa sobre éste primero "reprimiendo su actividad (psico-física)" y después "alojándose en su lugar". Dentro de la "esencia del pensar" se halla el "Yo real", pero la "consciencia del Yo" surge mediante la impresión realizada por las huellas de la actividad pensante en la conciencia general del organismo.[i]

Ahora bien, ¿Cómo procede de la organización humana el acto volitivo?

En todo acto volitivo  se ha de considerar:

  • el IMPULSO: es el factor de la voluntad directamente relacionado por al organización humana. Es causa determinante permanente del individuo. Hunde sus raíces en el organismo humano y aflora a través de la percepción. Se denomina "disposición caracterológica" a la naturaleza individual de la organización humana que determina que ciertos conceptos o representaciones se conviertan o no en "motivos" de la voluntad.
  • el MOTIVO: es un factor conceptual o imaginativo. Es causa determinante momentánea de la voluntad. Motivo de mi voluntad puede ser un concepto puro (universal) o un concepto relacionado con una percepción individual (representación). Determinan la finalidad, el objetivo de mi voluntad: son las posibles representaciones y conceptos que pueden influir sobre mi "disposición caracterológica" de tal manera que se produzca un acto de voluntad.

Para examinar los "impulsos morales"  examinemos los elementos que componen la vida individual:

  1. La  PERCEPCIÓN a través de los sentidos. Aquí la disposición caracterológica del ser humano sólo produce los instintos animales más elementales (hambre, reproducción...) En el proceso de civilización de los seres humanos encontramos el "tacto o buen gusto moral" que asociado a una percepción suscita un comportamiento "inherente" a su disposición caracterológica.
  2. El SENTIMIENTO específico que acompaña a la percepción y que por la disposición caracterológica se traducen en impulsos para actuar. Entre ellos están los sentimientos inferiores de venganza, envidia... y los superiores de vergüenza, honradez, deber, arrepentimiento; y aun más superiores como humildad, compasión, agradecimiento, piedad y amor.[ii]
  3. El del PENSAR y REPRESENTAR. Cuando determinadas percepciones se han unido por la experiencia repetida a representaciones que se convierten en impulsos para actuar. Se denomina "experiencia práctica" y en ciertas situaciones de la vida pasamos de la percepción al acto volitivo prescindiendo de toda reflexión basada en la experiencia. Aquí la disposición caracterológica determina las experiencias de la vida que se incorporarán como experiencia práctica (Inteligencia práctica).
  4. La INTUICIÓN. Cuando el impulso de nuestro actuar es el pensar puro sin referencia a un contenido determinado de nuestras percepciones. Aquí la disposición caracterológica ya no juega un papel determinante. Lo denomina razón práctica. En este nivel se producen los actos volitivos verdaderos.

 

Así como los Impulsos provienen de la disposición caracterológica inconsciente muy cercana a la dinámica del organismo y a la percepción, los MOTIVOS son los móviles conscientes más cercanos al pensar y representar.

  1. La REPRESENTACIÓN del bienestar propio es considerado un motivo de la voluntad. Se enraízan en la parte más primitiva del actuar humano y se denomina EGOÍSMO PURO. La forma algo superior del egoísmo consiste en la así llamada "moral calculadora".
  2. Otro motivo ha de considerarse el contenido puramente conceptual de una acción basada en un sistema de principios éticos que regulan la vida moral en forma de conceptos abstractos. Es el sometimiento a una AUTORIDAD MORAL: cabeza de familia, estado, costumbre social, autoridad eclesiástica, revelación divina. Cuando no es una autoridad externa sino la moral interna se denomina la voz de la CONCIENCIA.
  3. Cuando la moral ya no está basada en la autoridad sino en la COMPRENSIÓN MORAL: comprender la causa por la que un precepto dado de comportamiento debe actuar como motivo. Se nombran dos ejemplos:
    • El mayor bienestar posible de la humanidad en su conjunto.
    • El adelanto cultural o la evolución ética de la humanidad hacia una perfección cada vez mayor.
    • Tanto el principio del bien general, como el del progreso cultural están basados en la representación.
  4. El principio moral más elevado que podemos imaginar es aquel que no tienen este tipo de relación establecida de antemano (representación) sino que surge de la INTUICIÓN PURA, y que sólo después busca el vínculo con la percepción (con la vida). Tales motivos vienen de la INTUICIÓN CONCEPTUAL. Sólo el contenido ideal de la acción actúa como motivo de la misma.

 

Cuando no influyen sobre nuestra conducta la disposición caracterológica ni la norma de un principio ético exterior el IMPULSO y el MOTIVO coinciden y la acción está determinada únicamente por su contenido ideal. Tales actos presuponen la facultad de INTUICIÓN MORAL: que es la capacidad de vivenciar en sí el principio moral que se ajusta a cada caso. Una acción se considera libre en tanto que su razón proceda del aspecto ideal de mi ser individual; cualquier otro aspecto de una acción, tanto si se lleva a cabo forzado por la naturaleza, como por la necesidad de una norma ética, se considera no libre.

En tanto que este contenido intuitivo influye en el actuar, constituye el contenido moral del individuo (Individualismo ético)[iii] En la medida que el principio moral vive intuitivamente en mí está unido a mi amor hacia el objetivo que quiero realizar con mi acción. Sólo cuando me guío  por mi amor hacia el objeto, sólo entonces soy yo mismo el que actúa. En este nivel de la moral no actúo porque me someto a un superior, ni a una autoridad externa, ni a la llamada voz de la conciencia. No reconozco ningún principio externo para mis actos, porque he encontrado en mí mismo la razón de mi “actuar”: el amor a la acción. No siento ninguna presión, ni la presión de la naturaleza que me guía en mis instintos, ni la presión de los mandamientos morales, sino que sencillamente quiero llevar a cabo lo que llevo dentro. La libertad del actuar sólo es concebible desde el punto  de vista del individualismo ético. La actuación según normas está justificada como escala de evolución. Pero el individualismo ético no vivencia las leyes como motivo sino que ordena sus actos de acuerdo con sus impulsos –intuiciones. Nuestra vida se compone de acciones libres y no libres. Pero no podemos llegar a un concepto completo del hombre sin pensar en el espíritu libre como la expresión más pura de la naturaleza humana.

Se plantean ahora dos cuestiones:

  1. ¿Cómo distinguir una  voluntad moral correcta de otra criminal? Sólo las acciones que se originan en la intuición son enteramente individuales, será correcta si mi intuición impregnada de amor se sitúa correctamente en el todo universal vivenciado intuitivamente, incorrecta si no es así. Pero la acción criminal no proviene de la intuición y no pertenece a lo individual del ser humano sino del instinto ciego  que es lo más general en el, de aquello que todos los individuos tienen por igual y que el hombre supera con su individualidad. Lo individual en mí no es mi organismo con sus instintos y sentimientos, sino el mundo coherente de las ideas que resplandecen en este organismo.
  2. ¿Cómo  es posible la convivencia de los hombres si cada uno sólo se esfuerza por hacer valer su propia individualidad? El mundo de las ideas que actúa en mí es el mismo que actúa en los demás. Sin embargo, esa unidad sólo es resultado de la experiencia de la vida. La individualidad adquiere su realidad porque el "otro" recibe del mundo común de las ideas otras intuiciones que yo. La individualidad sólo es posible si cada ser individual sabe del otro únicamente a través de la experiencia –observación. Si ambos nos inspiramos en la idea y no obedecemos a ningún impulso externo (físico o espiritual) no podemos sino encontrarnos en las mismas aspiraciones, en las mismas intenciones. Sólo el hombre no libre, el que obedece al instinto natural o a un precepto del deber, rechaza al prójimo si éste no sigue el mismo instinto y el mismo precepto. Vivir en el amor por la acción y dejar vivir por la comprensión de la voluntad ajena, ésta es la máxima fundamental del hombre libre.[iv]

En relación a los objetos del mundo exterior, la idea se halla determinada por la percepción; cumplimos nuestro cometido cuando descubrimos la relación entre idea y percepción. Pero en el ser humano no es así, su verdadero concepto como hombre moral –espíritu libre– no está unido de antemano en forma objetiva con la imagen perceptual “hombre”, para ser simplemente confirmada después por el conocimiento. El hombre tiene que unir por propia actividad el concepto de sí mismo con la percepción “hombre”. Esto sólo lo logra si ha encontrado el concepto de ESPÍRITU LIBRE, esto es, el concepto de sí mismo. La planta se transforma debido a la ley objetiva que le es inherente[1], el ser humano permanece en su estado imperfecto a no ser que tome la substancia de transformación que lleva en sí y evolucione por su propia fuerza. Todo ser tiene su propio concepto inherente (la ley de su ser y de su actividad); pero en las cosas del mundo externo, el concepto está unido a la percepción inseparablemente, y sólo separado de ella dentro de nuestro organismo espiritual. En principio, en el ser humano concepto y percepción se hallan de hecho separados, precisamente para que sea él mismo quien los una. Esto es, la actualización real del espíritu libre mediante sus propias fuerzas.



[1] Véase el concepto de “Tipo” en la obra “Teoría del conocimiento basada en la visión del mundo de Goethe



[i] [Acerca del método de conocimiento de la Antroposofía. Capítulo I del libro “Antroposofia y Filosofía de la Libertad”. Sergej O. Prokofieff. Ed. Antroposófica. Argentina. 2011] Pág. 84 Visto desde la ciencia espiritual el pensar cerebral sólo es una sombra, un cadáver del pensar vivo y esencial, que cada ser humano posee en el mundo espiritual desde antes de su nacimiento. (…) A este pensar esencialmente viviente, que tiene su origen en el mundo de las imaginaciones, debe llegar el ser humano de una manera nueva mediante el portal del estado de excepción. (…) En este proceso de vivificación del pensar que aparece primeramente en el ser humano como el pensar muerto, yace el primer germen de la resurrección vivenciada individualmente. (…) Pág. 27 Lo que significa el estado de excepción en un plano microcósmico en el conocimiento humano como traspaso de las intuiciones pensantes a la percepción imaginativa del mundo espiritual, corresponde macrocósmicamente a una imagen primordial del estado de excepción absoluto –existencial– de la muerte y resurrección del Cristo sobre la corteza terrestre.

[ii] Utilizo también el libro de Sergei O. Prokofieff "Antroposofía y Filosofía de la Libertad" [Ed. Antroposófica. Argentina. 1ª edición 2011.] En el capítulo 12 "La Filosofía de la Libertad y la vida entre la muerte y un nuevo nacimiento" hace referencia al capítulo 9 de Filosofía de la Libertad.

[iii] [Nota en el capítulo IX a la edición Inglesa de Poppelbaum ]En la primera parte del libro el Dr. Steiner ha demostrado cómo un concepto puede ser captado por el Ego desde el “contenido_de_pensamientos” del mundo en un acto plenamente consciente de intuición. En este capítulo y el debate subsiguiente sobre la imaginación moral, muestra cómo un concepto libremente alcanzado puede ser impreso en el mundo como un acto sin perder el elemento de la libertad. Así se muestra cómo el espíritu puede trabajar creativamente en un acto humano de libre voluntad.

[iv] El orden social surge del individualismo ético (y nunca a la inversa) que vive las intuiciones morales como impulso para su actuar. Un individuo aislado se atrofiaría si no vivencia el “orden social” que surge como consecuencia necesaria de la vida individual. Esta es precisamente la finalidad del orden social, que influya a su vez favorablemente sobre el individuo.

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La segunda parte del libro se titula La Realidad de la Libertad. Si en la primera parte del libro  describe la actividad pensante humana como único acceso a la libertad, en esta segunda parte abordará la "realización" de la libertad.

Sólo los seres con conciencia encuentran la "necesidad", en un mundo que está por encima de dicha "necesidad". Por tanto, sólo en la "conciencia" debemos buscar el fundamento, aparentemente perdido, de la libertad humana. Y digo "aparentemente perdido" pues para la conciencia el mundo de percepción se le representa como apariencia, y sólo en unión con el "contenido" del mundo lo hace real.

El "contenido" del mundo es en el caso del mundo inorgánico, la ley natural (Física y Química de lo inorgánico) y en el caso del mundo orgánico, el "Tipo" (vease el libro "Teoría del conocimiento basada en la visión del mundo de Goethe”). Este mundo inorgánico y orgánico se presenta a la conciencia humana como regulado por leyes, es lo que se denomina "contenido del mundo". Sólo a la conciencia humana se presentan estas leyes como las reguladoras de un Mundo Natural dado, pues aparentemente para dicho Mundo Natural le es indiferente una conciencia humana.

Dentro del mundo de las percepciones, el ser humano experimenta la actividad pensante. Rudolf Steiner investiga la conciencia humana y se pregunta si también se presenta como lo hace el Mundo Natural, para descubrir el aspecto supra-natural de la actividad pensante. Este aspecto supra-natural es el punto donde el ser humano alcanza la libertad. Punto donde la "necesidad aparente" del Mundo Natural es "pura creación en libertad siempre nueva".

 

En esta segunda parte del libro aborda la "realización" de esa libertad. Dicha realización sólo puede enmarcarse en el "actuar humano", contexto de la conciencia humana. Así pues la pregunta para esta segunda parte del libro es... ¿puede la consciencia humana que surge de la "necesidad" realizar en sí misma la libertad?

 

Capítulo 8. Los Factores de la Vida. Enlace al capítulo aquí.

Este es el capítulo 8, el primero de la segunda parte del libro titulado la Filosofía de la Libertad. Primero realiza un repaso muy sucinto a toda  la primera parte del libro, La Ciencia de la Libertad, para enmarcar la esfera del actuar humano.

En el ser humano existen tres esferas de experiencia: la esfera de la conciencia (percepción y pensar) la esfera del sentimiento y la esfera del actuar. Aquellos individuos que experimentan el pensar como una mera "abstracción mental" del mundo de la percepción sensoria nunca lo contemplarán como algo "real", y otorgarán más "realidad" a las esferas del sentimiento o del actuar (de la voluntad). Así se describe el "Misticismo del Sentimiento" o la "Filosofía de la Voluntad".

Como vimos en el capítulo 6 "La Individualidad Humana" en la esfera de la conciencia alcanzamos la libertad que emana de un Espíritu Universal, y precisamente en las esferas del "sentimiento" y del "actuar" el ser humano se concibe como "individualidad". Una experiencia del sentimiento o de la voluntad que  no esté impregnada por el elemento ideal de la supra-consciencia universal se convierte en "experiencia individual".

Si el sentimiento muestra el vínculo del mundo exterior con nuestro sujeto, el "actuar" es lo contrario: la relación individual de nuestro Yo con lo objetivo.

¿Cómo impregnar nuestro acto individual de voluntad con el elemento ideal universal?

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Enlace al capítulo aquí. Para el monismo: la realidad completa se alcanza a través del conocimiento. ¿Qué es la realidad? La esencia unificada compuesta por la percepción y el concepto.

Para el dualismo: nunca adquirimos conocimiento de la realidad pues ésta es inaccesible. Contrapone la “realidad objetiva” detrás de la percepción del objeto (“ente en sí”) con la “realidad subjetiva” detrás del sujeto que percibe (yo) y se forma una representación conceptual de lo real objetivo fuera de él. El dualismo traslada la oposición entre sujeto y objeto, que sólo es válida en el campo de la percepción a “entes en sí” abstractos fuera del campo de la percepción. Crea dos mundos y los enfrenta. Divide el proceso cognoscitivo en dos partes:

  • Fuera de la consciencia: elaboración del objeto de percepción a partir de la “cosa en sí”.
  • Dentro de la consciencia: elaboración conceptual de lo que ya hay anterior a su conciencia.

De esta forma:

  • Un mundo sería: “Yo pienso, luego existo” y los principios ideales del pensar;
  • y el otro mundo es el resto del mundo real fuera de mi conciencia e independiente de ésta.

El dualista construye conceptos del “ente en sí” que están vacíos de contenido pues los principios ideales que el pensar descubre son demasiado “volátiles” y busca principios reales (abstractos) que los respalde.

Para el realismo ingenuo el mundo real es una suma de objetos de percepción y no reconoce como factor de igual valor la forma de existencia que el pensar revela en los conceptos y sus relaciones.

Ahora bien, existen fuerzas o leyes imperceptibles que regulan la realidad perceptible, como son la herencia o el principio vital. Estas fuerzas imperceptibles que actúan en la relación de los objetos de la realidad perceptible sólo pueden expresarse por medio del pensar. Tanto en la física como en el conocimiento del ser humano existen elementos que se excluyen de la percepción directa y que hay que inferir. Así como junto al estado de vigilia consciente es necesario el estado de sueño inconsciente, del mismo modo, para la experiencia de sí mismo el hombre necesita, junto a la esfera de sus percepciones sensorias, otra esfera –mucho mayor incluso – de elementos no perceptibles sensorialmente en el campo del cual provienen las percepciones sensoriales.

El realista metafísico construye una realidad perceptible también con estas fuerzas imperceptibles. Así pues el mundo real es algo objetivo que existe fuera como algo absoluto y del cual se perciben, además de los objetos, una relación dinámica real de fuerzas que interactúan en el mundo de la percepción. A su vez, existe una relación ideal de la “cosa en sí” de la percepción y la “cosa en sí” del sujeto que percibe.

El monismo reúne en una unidad más elevada el mundo de percepción (realismo unilateral)  y de los conceptos (idealismo) donde ambos principios, el llamado principio real y el principio ideal, rigen simultáneamente.

El problema de los límites del conocimiento sólo existe para el realismo ingenuo y para el metafísico, para los que el contenido del alma es solamente una representación ideal del mundo.

El mundo es en sí una unidad. Para el monismo el objeto del mundo no es algo absoluto, sino relativo en relación con el sujeto dado que percibe. La superación de esta oposición se realiza mediante la contemplación pensante, que sitúa la realidad dentro de la unidad. La percepción está determinada por el sujeto que percibe (determinada por los factores de lugar, tiempo y organización subjetiva). Pero el sujeto tiene a la vez en el pensar el medio que le permite suprimir el condicionamiento que él mismo origina.

La inducción –conocer el estado de las cosas a partir de la observación de un número suficientemente grande de casos– es la base metódica del realismo metafísico moderno. De esta forma descubre, a partir de las percepciones, la naturaleza de la realidad objetiva que está detrás del nexo “subjetivo” que conocemos por la percepción y el concepto.

Para el monismo está claro que la percepción viene determinada por el sujeto y que una observación ampliada enriquece la experiencia del sujeto, pero la profundización del conocimiento depende de las fuerzas de intuición que se despliegan en el pensar y que supera la determinación de la que el sujeto mismo es el autor.



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Capítulo VI. La individualidad humana.

Enelace al capítulo aquí. La representación no es otra cosa que una intuición relacionada a una determinada percepción; un concepto que en su momento estuvo vinculado a una percepción y cuya relación con dicha percepción se ha conservado viva en mí.

  • Como percepción y concepto se nos presenta la realidad.
  • Como representación, la imagen subjetiva de esta realidad.

La representación es, por lo tanto, una percepción subjetiva en contraste con la percepción objetiva ante la presencia del objeto en el campo de la percepción.

Así pues la percepción, el concepto y la representación son los elementos de nuestra cognición. Pero además, de la representación como elemento subjetivo relacionado con el lugar y la época en la que vivimos, nuestra organización personal, como unidad especial totalmente determinada, une sentimientos específicos a nuestras percepciones. Es lo que nos queda como resto después de considerar todos los factores determinantes (cuantitativos) de nuestro medio.

El sentir nos recoge en la intimidad de nuestro ser, nos convierte en individuos. Mi vida de sentimientos sólo adquiere valor para los demás si, el sentir, como percepción de mí mismo, se une a un concepto, y de esta manera se incorpora al cosmos. Será un verdadera individualidad quien llegue con sus sentimientos lo más alto posible a la región de lo ideal.

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Capítulo V. La comprensión del Mundo.

Enlace al capítulo aquí. Este capítulo explica la relación entre la percepción y la representación.

Profundicemos lo dicho hasta ahora sobre el PENSAR: El pensar es producido en la mente del hombre como un proceso del mundo y no está separado de él. Precisamente porque somos seres pensantes no somos conscientes de la propia actividad del pensar y creemos que el mundo está separado (acabado) sin la actividad pensante, y que ésta es un mero reflejo del mundo y sus procesos. Creer que la percepción y el concepto son dos procesos paralelos no condicionados entre sí (como la imagen en un espejo de cualquier objeto del mundo) es arbitrario.
Nuestra organización espiritual es tal que para cada cosa de la realidad, los elementos correspondientes, nos llegan por dos lados: el percibir y el pensar. Esta división aparece en el momento en que yo, el observador, me sitúo frente a las cosas. Pero en el mundo el concepto está unido a la percepción.
El hombre es un ser limitado. En primer lugar, es un ser entre otros seres. Su ser pertenece al espacio y al tiempo. Por ello también sólo le puede ser dada una parte limitada del universo entero en un momento determinado. Sin embargo, esta parte está unida en todas direcciones con otras partes, tanto en el tiempo como en el espacio. Si nuestra existencia estuviera unida con las cosas de tal manera que todo acontecer del mundo fuese a la vez nuestro acontecer, no existiría diferencia entre nosotros y las cosas del mundo. Pero entonces tampoco existirían cosas diferenciadas y no habría CONCIENCIA. Todo acontecer se sucedería en constante continuidad. El cosmos sería una unidad y un todo encerrado en sí mismo. La corriente del acontecer no tendría interrupción. Pero debido a nuestra limitación nos parece diferenciado lo que en verdad no lo es. Esta separación es un acto subjetivo, condicionado por el hecho de que nosotros no somos idénticos al proceso universal, sino un ser entre otros seres.

Así como por medio de la percepción nos ubicamos en un mundo exterior de materia y energía; por medio de la autodeterminación del pensar lo percibido en mi propio ser se aúna al proceso universal, porque el pensar es universal. En el pensar nos es dado el elemento que une en un todo nuestra personalidad individual con el cosmos. Vemos surgir en nosotros una fuerza absoluta en devenir, una fuerza universal, pero no la reconocemos como procedente del centro del mundo, sino en un punto de la periferia. Si conociéramos su procedencia se nos revelaría, en el instante en que despertamos a la conciencia, todo el enigma del mundo. Pero como nos encontramos en un punto de la periferia, y encontramos nuestra propia existencia sujeta a límites específicos, tenemos que aprender a conocer la esfera que se halla fuera de nuestro propio ser por medio del pensar que, desde el universo, penetra en nosotros.
Esto no se puede confundir con la mera adquisición de conciencia de nuestro propio Yo. Pues la autopercepción está relacionada con el sentimiento y la sensación individual (incluso con la percepción). Por eso el hombre es un ser entre otros seres.
El concepto es lo que recibimos de la cosa no desde fuera, sino desde dentro de ella. El equilibrio, la unión de ambos elementos, el interior y el exterior, es lo que aporta el conocimiento. El acto de cognición es la síntesis de percepción y concepto. Solamente la percepción y el concepto de una cosa la hacen un todo.
La personalidad humana limitada (la autodeterminación por el pensar), la percibimos sólo en nosotros mismos; la fuerza y la materia en las cosas externas (por medio de la percepción).
¿Qué es la percepción sin el concepto? el mundo aparece como una mera yuxtaposición en el espacio y en la sucesión del tiempo de objetos y procesos de valor indistinto, un agregado de detalles inconexos. Cuando una consciencia pensante se aprehende de la percepción los hechos aislados adquieren un valor en sí mismos y para el resto del mundo, tendiendo hilos de ser a ser. Por ello la actividad pensante está llena de contenido. El pensar aporta este contenido a la percepción, a partir del mundo de los conceptos y de las ideas del hombre.
En contraste al contenido de la percepción que nos es dado desde afuera, el contenido del pensar aparece en el interior (autodeterminación).
La intuición es para el pensar lo que la observación es para la percepción. La intuición y la observación son las fuentes de nuestro conocimiento.

A quien no sea capaz de encontrar las intuiciones correspondientes a las cosas, sólo puede observar fragmentos incoherentes de percepción.
Lo que en nuestra observación se presenta como separatividad, se une a través del mundo coherente y armonioso de nuestras intuiciones gradualmente y nosotros con el pensar volvemos a aunar lo que separamos por la percepción.

El idealista crítico no puede probar, mediante la investigación del contenido de nuestra observación, que nuestras percepciones son representaciones (el mundo es mi representación). Ya lo vimos en el capítulo anterior: supongamos que aparece una percepción en mi conciencia, por ejemplo, el rojo. Si continúo la observación puedo relacionarlas con otras percepciones, con una determinada figura, o con ciertas sensaciones de temperatura y de tacto. Esto es el objeto del mundo de los sentidos. Puedo también observar que en el espacio entre el objeto y los órganos sensoriales aparecen sucesos mecánicos (vibraciones en un medio elástico), procesos químicos y otros. También examino la transmisión de los órganos sensoriales al cerebro. Todas estas percepciones no tienen nada en común entre sí excepto los hilos de enlace que entreteje todas estas percepciones en el espacio y en el tiempo por el pensar. La relación que trasciende lo meramente percibido, los objetos y el sujeto de la percepción es puramente ideal. Ya vimos que el pensar no es subjetivo, ni subjetivo ni objetivo. El pensar crea estos dos conceptos. El sujeto no es sujeto porque piensa, sino que se aparece a sí mismo como sujeto gracias al pensar. Así pues la percepción ante la presencia del objeto en el campo de observación es una percepción objetiva.
Sin embargo, la representación, que como ya vimos es la percepción de la transformación de mi propio estado a causa de la presencia del objeto dentro de mi campo de observación es una percepción subjetiva.

Lo que ahora haremos será definir el concepto de representación. Esto nos llevará a la relación de éste con el objeto y por tanto, a la relación del ser humano con el mundo, y desde aquí, descender del campo del conocimiento puramente conceptual, hasta la vida individual concreta.

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Capítulo IV. El mundo como percepción.

Enlace al capítulo aquí. En este capítulo RS investiga el contenido de la OBSERVACIÓN. ¿Cómo entra en la conciencia el “Objeto de Observación”? El “objeto de observación” lo puedo descomponer en OBJETOS DE SENSACIÓN / PERCEPCIÓN / REPRESENTACIÓN

LOS OBJETOS DE SENSACIÓN. Es la “percepción pura”, un amasijo inconexo de sensaciones o agregado incoherente de objetos de sensación: colores, sonidos, sensaciones de tacto, calor, olfato, después sentimientos de placer o desagrado.

LAS IMÁGENES DE PERCEPCIÓN. Percepción: se define como los objetos inmediatos de la experiencia sobre los que adquiero conocimiento mediante la observación.

  • Es subjetiva en cuanto dependen de mi punto de observación en el espacio (matemática) y también de mi organización física (cualitativa).
  • Porque mi organización subjetiva determina en parte mi percepción puedo afirmar “los objetos de mis percepciones existen sólo por mí, y más aún, sólo en tanto y cuanto yo los percibo… a parte de mis percepciones no conozco ni puedo conocer ningún objeto”.
    • El realismo ingenuo cree que los objetos, tal como son percibidos, existen también fuera de la consciencia pensante.
    • Berkeley piensa que lo único real es nuestro mundo interior en tanto se sitúa en una consciencia pensante (Idealismo absoluto) mientras que Kant piensa que aunque exista un mundo exterior real, sólo podemos conocer nuestro “mundo interior” de representaciones (Idealismo crítico).

LA REPRESENTACIÓN relaciona el objeto de percepción con el cambio de mi propio estado. Denomino mundo exterior a los objetos del mundo que se presentan a mi percepción y mundo interior al contenido de la percepción de mí mismo. Según el Idealismo Crítico nuestras representaciones son “modificaciones de nuestra organización” –reacciones subjetivas – y no las “cosas en sí”: El mundo es mi representación.

Y por último hace un repaso por las teorías imperantes sobre el proceso perceptivo:

  • El “atomismo materialista” que dice que los cuerpos se componen de partículas infinitesimales que chocan entre sí.
  • La teoría de las “Energías sensoriales específicas” que involucran a los órganos sensorios dependiendo de su especificidad fisiológica.
  • El estudio “fisiológico” de nuestro sistema neuro-sensorio y la transmisión de los impulsos desde el medio exterior al órgano sensorio, desde estos, a través del sistema neuronal al cerebro y de éste a la “conciencia”

Así pues la pregunta inicial también se puede formular en ¿Cómo se relaciona la percepción con la representación? Para conocer la relación entre percepción y representación debemos indagar por otros caminos distintos a los proporcionados mediante la investigación de las percepciones. (Ha de haber algo en la percepción antes de ser percibida, pero no podemos encontrarlo investigando el contenido de nuestra observación)

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Enlace al capítulo aquí. La conciencia es el escenario donde el concepto y la observación se encuentran y establecen una relación recíproca… por el hecho de dirigir su atención hacia la observación tiene conciencia de los objetos, al dirigir su pensar sobre sí mismo tiene consciencia de sí mismo o autoconciencia. Así pues OBSERVACIÓN y PENSAR son los dos pilares del conocimiento. En el capítulo 3 Rudolf Steiner realizará una exposición sobre EL PENSAR.

  • La primera observación que hacemos sobre el pensar es: que es el elemento no observado de nuestra vida mental habitual. Y esto ocurre así porque el pensar es enteramente nuestra actividad: lo que yo mismo produzco no lo observo. Lo que no produzco yo mismo entra en mi campo de observación como objeto.
  • La segunda observación sobre el pensar es: que jamás puedo observar mi pensar actual, sólo después puedo transformar las experiencias que he hecho sobre el proceso de mi pensar en objeto del mismo. Porque yo produzco el pensar, conozco las características íntimas de su desarrollo y la manera en que se desenvuelve.
  • La tercera observación sobre el pensar es: que lo único que guía la asociación de mis pensamientos es el contenido de estos pensamientos (y nunca los procesos fisiológicos de mi cerebro) Esta observación es un requisito imprescindible para hacer surgir el “estado excepcional”. El estado excepcional consiste en observar lo que yo mismo produzco: algo cuyo agente soy yo mismo. Este es el punto firme para la explicación del resto de fenómenos del mundo. "YO SOY" es la actividad mediante la que "yo mismo" como ser pensante doy a mi existencia el contenido específico, basado en mí mismo, de la actividad pensante. (Yo soy el que soy)
  • La cuarta observación sobre el pensar es: que al hacerlo objeto de observación no nos vemos obligados a hacerlo con algo cualitativamente distinto (como en el caso de las bolas de billar), sino que podemos permanecer dentro del mismo elemento (la actividad pensante). Para la observación del pensar creamos primero nosotros mismos un objeto de observación mediante la actividad pensante. Todos los demás objetos dados existen sin mi actividad, como en el caso de las bolas de billar.

 Así pues, hay que observar el pensar de manera neutral, sin relación con un sujeto pensante ni con un objeto pensado: pues “sujeto” y “objeto” son términos formados por el pensar.

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Enlace al capítulo aquí. ¿Cómo formo la decisión en mí? O ¿cómo tomo decisiones conscientes? La consciencia presupone SEPARACIÓN. El Mundo que percibo no forma parte de mi Yo. Aquí se expone la visión DUALISTA: Yo / Mundo; Espíritu / Materia. El MATERIALISMO es una visión MONISTA que considera el mundo unicamente como materia, por el contrario el ESPIRITUALISMO considera que todo es espíritu. Para Rudolf Steiner el mundo es una unidad indivisible que sólo se presenta “separado” a nuestra conciencia. Sólo cuando integro el "contenido” del mundo al “contenido” de nuestros pensamientos restablecemos la unión de la que nosotros mismos nos hemos apartado, ya que el Ser Humano no está organizado unitariamente. ¿Cómo puede manifestarse el mundo dualmente si es una unidad indivisible? Investiguemos dónde se produce dicha separación en nuestra conciencia. 

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Cap. 1. El Actuar Humano Consciente.

Enlace al capítulo aquí

El  primer capítulo recorre todas las respuestas a favor y en contra a la pregunta ¿Es el Ser Humano  espiritualmente libre en su pensar y en su actuar, o se encuentra sujeto al dominio de la necesidad natural? La respuesta que ofrece Rudolf Steiner a esta pregunta (originalmente formulada omitiendo los polos opuestos espiritual-natural*) está condicionada al estudio de la “conciencia” pues el actuar humano, elevado de lo puramente natural, presupone un motivo consciente. Luego para responder a la pregunta debo estudiar primero cómo formo la decisión en mí.


(*) En la primera edición del libro en 1894 se formula la siguiente pregunta ¿Es el hombre libre en su actuar y en su pensar, o está dirigido por una férrea necesidad?

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Filosofía de la Libertad. Una introducción.

Voy a comenzar una serie de posts en el blog con la intención de que cada POST sea una elaboración de un capítulo del libro. Así con los comentarios vuestros, iremos completando o rectificando, enriqueciendo en definitiva. El libro que utilizaré es la traducción al Castellano de Blanca Sanchez de Muniaín que también podéis encontrar en Rudolf Steiner Archive aquí

El libro consta dos partes: Ciencia y Realidad de la Libertad.
En la primera parte Rudolf Steiner supera la visión del mundo como una realidad inalcanzable al conocimiento humano con la siguiente afirmación: “Mediante la penetración de la percepción por el pensar alcanzamos la realidad”. En la observación de la actividad pensante encontramos lo que en el mundo está separado: percepción y concepto. Así pues el pensar es la única experiencia en donde podemos justificar el Realismo Ingenuo.

En la segunda parte trata de responder a la pregunta ¿puede la consciencia humana que surge de la determinación de los conceptos mediante las percepciones, realizar en sí misma la libertad?

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The three conceptions about perception

Perception is any content I am aware of. It's not a physical object, but still it occupies my consciousness. Due to lack of knowledge in the field of consciousness (Despite all rumours, consciousness hasn't been explained) it's hard to say in precise terms what kind of object a perception is.

Introspectively, everybody has come to have a perception, not one, but billions. The bell of the church, the image of my hands typing this words on the keyboard, a feeling of worry that the rain will not stop, and so on. In what, I experienced as one of the most challenging chapter of the Philosophy of Freedom (chapter IV), we encounter three conceptions about perception. 

The most basic is the naive conception which says:

In my perceptions, the reality is given to me. I grasp the world as it is. 

The objections to this conception have given counterexamples that show one can have very different perceptions about the same thing, that contradict themselves. Think at the scientists from the ancient times. They believed the Earth is the center of the world, and the Sun moves around it. That's how they perceived the things from down here. Copernicus had a very different perception (I'm not very familiar with how he made this discovery), but the truth is nowadays we can have the perception which shows the Earth moving around the Sun. etc.

The second one is the Berkley-conception or subjective-idealism or immaterialism. This is a strange and thought-provoking conception. This conception says that what we perceive does not have a real existence. And it's not, as we'll see, because our sensory-systems are defective that this thing is happening, but it is because there aren't things out-there that we could perceive. The world has no existence. This Englishman with weird ways of seeing the world says and beliefs that only spirits exist and those spirits are creating these perceptions in their heads, they generate all the time perceptual-content. Or, he accepts, the Divine Being itself might be adding this content in these many consciousness. 

Moving forward to  the kantian conception.This conception does not agree with the Berkley conception, in one respect: the non existence of the world. According to the kantian conception there is a world, there are objects, beings, substances, etc. But the thing (the sad thing) is we can not grasp the real world. 

Due to the latest discoveries from physics, psychology and physiology, a belief in the imperfection of our senses has been adopted by many scientists and people. The three sciences mentioned have showed all kinds of cases where human beings were having abnormal perceptions. Someone could not see colors. A cured blind man declared he had very different ideas derived from his tactile perceptions about the objects around him, than the ones he got from his visual perceptions. Even Rudolf Steiner gives us reasons to worry and doubt. He shows our sensible perceptions are dependent on the place we are. The trees from the end of the alley look much shorter when I'm far away from them, then they look when I'm right next to them. But then even the sensory organs are faulty. We don't see the world. We grasp only what this perceptions-systems generate in our consciousness.

The Kantians make all kind of speculations about how the perceptive-process functions. Right from the start, they say, the perception-organ modifies the outer element, the real element with which it interacts, and than the chain of nerves, transmitters and even the central nervous system don't stop from changing the changed real element again and again. In the end the brain is causing individual sensations to appear in the soul, the soul takes all that and projects it over the objects outside. 

The falling of this baroque edifice of arguments is produced by the simple reflection of Rudolf Steiner, the healer of the mind and the Savior of reality.  

Rudolf Steiner points to a very elementary fact. The Kantians talk about all those things as if they had a privileged access to the reality, as if their perceptive-organs were not like everybody else. They talk so sure about what is going on in our eyes and how this faulty eyes of ours deform what the reality is trying to show to them and than they continue talking like this about our brain, our nerves and even about the interaction of the brain with the soul, and in all this talk they forget all the time that they are not different, they are like everybody else. So what they perceive as being the eye, the nerves, the brain, the soul, etc.. all of them are just the result, the fabrication of their own faulty system of perceptions, just illusions. 

Their conception fails because it undermines itself. 

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Here are names for the kinds of thinking discussed in the first 7 chapters in Rudolf Steiner's Philosophy Of Freedom. With every shift in the level of consciousness, what we call thinking undergoes a change. In chapter 1 a rational debate occurs about whether we are free or not. In chapter 7 various theories of cognition are discussed, then Monism is show to remove all the limitations of cognition making wholistic thinking possible.  

Chapter 1 Conscious Human Action
RATIONAL THINKING Level of consciousness - will
Rational debate is a discussion about what we should believe. Both sides give arguments for some belief and defend that belief from objections.

Chapter 2 Desire For Knowledge
SPECULATIVE THINKING Level of consciousness - feel
Speculative thinking expresses human curiosity about the world. It transcends experience, but the chapters one-sided views lack experience of the world or the inner connection.

Chapter 3 Thinking in Understanding The World
REFLECTIVE THINKING -Level of consciousness - thought
Reflective thinking is reflection on thinking itself, on the mind and its activities. It is based on contemplation and introspection.

Chapter 4 The World As Perception
REACTIVE THINKING Level of consciousness - perception
Thinking immediately reacts to our observation by adding a preconception, and we consider the object and the preconception as belonging together forming our world of first appearance.

Chapter 5 Knowing The World
CRITICAL THINKING Level of consciousness - concept
We refute our initial impression of the world with critical thinking to discover the concept that corresponds to our perception.

Chapter 6 Individuality
INDEPENDENT THINKING Level of consciousness - mental picture
Independent thinking individualizes the universal concept by forming mental pictures.

Chapter 7 Are There Limits To Cognition?
WHOLISTIC THINKING Level of consciousness - cognition
Wholistic thinking endeavors to remove the limits of cognition in order to integrate all the parts into a whole.

 

 

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How is Rudolf Steiner trending on the web? The Google trend chart below shows him sinking from year to year faster than the Anthroposophical Society. I came to the conclusion in 1989 that unless Steiner's Philosophy Of Freedom was presented to the world in a contemporary way it would disappear, but I didn't go as far as predicting the disappearance of Rudolf Steiner. Steiner's work needs a rebirth from outside the Anthroposophical Society as this graph has disqualified them as the rightful heirs of Steiner.* If The Philosophy Of Freedom can be renewed all of his work has a chance, as freedom is the core understanding of his work.

 Movements like Waldorf education may continue but they will become merely another institutionalization of the original living impulse as long as freedom is not understood. A few Waldorf self-appointed authorities already have seized the name "Waldorf" and made themselves its owner to enforce Waldorf dogma.

I have an important message for you if you are waiting for someone else to stand up for freedom. Not enough people are involved at this time to make much difference. Most anthroposophists are better at driving people away with narrow-minded Steiner doctrine than broadening his work. And his work hasn't been presented in a way to make it relevant to daily life.

The good news is that a few dedicated people could make a difference. Dedicated means that the first time you get your feelings hurt you don't quit. It means that the first time you realize how ignorant you are to think you can explain Steiner's principles you have enough courage to keep trying. It means that when you realize nobody else seems to give a damn and you yourself are no guru who can enlighten anybody you keep going. I suppose you have to be the kind of fool who says give me and others freedom or give me nothing.

*The Anthroposophical Society in America has appointed a new position of Director of Development to move the society forward.

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Difficulties in thinking the POF

I am a lazy nature,

I have to pull myself like I'm pulling a huge rock to start thinking the thoughts R. Steiner wrote in his POF

A certain pain-sensation appears

As if something in me says "Not again! Not that! Not that alone activity!"

But then I already know because I already experienced the thinking outside of the physical brain

That clarity, that clear self awareness that I'm weaving thoughts, I, for that I'm coming again.


I warm up with simple concepts like "Freedom". I dig up my memory, my human organization, for traces of what this concept means to me. Like in adolescence, freedom meant being able to go wherever you want, drink alcohol, make love and so on. But than, I try to update the concept to what it really is.

What are your difficulties in thinking the Pof?

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moral maxim

Can someone give me examples of moral maxims?

I'm trying to understand this paragraph:

"While I am performing the action I am influenced by a moral maxim in so far as it can live in me intuitively; it is bound up with my love  for the objective that I want to realize through my action."

Thanks

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Was Rudolf Steiner An Anarchist?


This is from an 1898 letter from Rudolf Steiner to John Henry Mackay

Individualist Anarchism
Hitherto I have always avoided using even the term “individualist anarchism” or “theoretical anarchism” for my world view. For I put very little stock in such designations. If one speaks one’s views clearly and positively in one’s writings: what is then the need of also designating these views with a convenient word? After all, everyone connects quite definite traditional notions with such a word, which reproduce only imprecisely what the particular personality has to say. I utter my thoughts; I characterize my goals. I myself have no need to name my way of thinking with a customary word.

If, however, I were to say, in the sense in which such things can be decided, whether the term “individualist anarchist” is applicable to me, I would have to answer with an unconditional “Yes.”

The state believes people can only get along if one tells them: you must be like this. And if you are not like that, then you’ll just have to — be like that anyway. The individualist anarchist, on the other hand, holds that the best situation would result if one would give people free way. He has the trust that they would find their direction themselves. Naturally he does not believe that the day after tomorrow there would be no more pickpockets if one would abolish the state tomorrow. But he knows that one cannot by authority and force educate people to freeness. He knows this one thing: one clears the way for the most independent people by doing away with all force and authority.

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Pure Thinking In Everyday Life?


Normally pure thinking is recognized in fields such as mathematics and philosophy. Michael Muschalle makes the point in his "Goethe, Kant and Intuitive Thinking in Rudolf Steiner's Philosophy of Spiritual Activity" that we use pure thinking in every single act of knowledge on a daily basis. Pure thinking is thinking in universal concepts. So the concept "door" that does not refer to a specific door but to all doors in a universal concept.

I examined a recent experience in thinking wondering how I had arrived at a practical idea. I entered a room and a child was seated at a table with crayons who had started a crayon drawing, but the child's attention was being diverted to a pile of small plastic eyes used for gluing onto craft projects. I felt a discomfort as I wanted the child to continue with the art project and not have their attention split between two things.

My attention focused on the drawing and the pile of eyes next to it. My thinking had in mind the pure concept "drawing" next to the pure concept "eyes". Thinking intuition then discovered a relationship between the two, a common element between them which was the pure concept "animal". Animal relates to the drawing because you can draw an animal. Animal relates to eyes because an animal has eyes. This universal link found on the level of pure concepts was particularized in the concrete imagination-picture of drawing an animal and then using glue to attach the plastic eyes to the drawn animal. In this way the child could combine the two separate activities into one craft project.

After making this suggestion a person in the room said, "What a good idea!" By learning about how we get ideas through the study of The Philosophy Of Freedom and observing our thought processes we can experience more useful practical ideas in our everyday life. The ideas may not be that profound but they can improve a day.

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Not My Will, But Thy Will Be Done - Really?


Not My Will, But Thy Will Be Done?

Throughout the religious world, including anthroposophy, you hear the words, “Not my will, but thy will be done.” The religious leaders encourage us to submit our own will to obey a higher authority. Many people accept this as sensible considering we all make many bad decisions and the general desire to avoid taking responsibility for choices. After having difficulty reaching the “Divine will”, most then look to some wise human to bestow the Divine wisdom upon them.

POF 10.0 Eventually the conviction dawns on you that your authorities are, at bottom, human beings just as weak as yourself.

Of course the key factor is the “thy will” that should guide us, who or what is it? Anthroposophy will explain it with lofty spiritual theory that will confuse you until you fall back to your innocent childhood faith in higher authority or you won't bother trying to understand it but just accept that it confirms your childhood faith.

How can we mature enough to make our own decisions and take full responsibility for our choices? This begins with clear thinking so we can do our best to act out of our own highest knowing, which is our own highest authority.

The Philosophy Of Freedom has no need for the comfort food of religion, but just describes what it is to be a fully mature human being. Beginning with our particular life situation, we can discover the universal principles at work in it, and then reach our thinking and feeling into the realm of universal ideas to reflect. At this level intuitive insight works better. Its not about obeying “voices” as the lunatic, or gut feelings originating in pizza, but comprehending our insights. These new ideas become ideals when it motivates our action. We take what we have learned in our unbiased refection and imaginatively translate these ideals into specific action.

Because they are "our" insights we will be empowered. If we follow the ideas of another authority (Divine or human) we will lack power and will have to continually fall limply to our knees whining for help. 

When you are ready to remove the extra fluff, you find everything right here, as a responsible human being, what The Philosophy Of Freedom calls an ethical individualist. That's just my opinion.

POF 10.8 The moral laws which the Metaphysician is bound to regard as issuing from a higher power have, according to the upholder of Monism, been conceived by men themselves.

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© Tom Last 2017